Últimamente me encuentro con que la mayoría de las veces que voy a decidir
qué película quiero ver, si estoy cansada, prefiero ponerme alguna de mis
películas de ciencia ficción o de superhéroes favoritas. Ya queda todo
preparado para un rato de disfrute, tomar un té caliente y desconectar. No me
apetece pensar.
Hace poco me he preguntado por qué prefiero ver una película que he visto
decenas de veces antes de descubrir una nueva. Se me ocurren algunas
respuestas.
La primera tiene que ver con el conservadurismo y la comodidad, mi abuela
decía que es mejor "malo conocido que bueno por conocer". Existen
cientos de miles de películas en el mundo y aun así sigo poniéndome las mismas.
En el momento actual, en el que las opciones son prácticamente ilimitadas resulta
mucho más fácil optar por lo que ya conocemos y sabemos que nos gusta. Lo
desconocido es ilimitado y adentrarse en ello supone un reto que requiere un
esfuerzo que en ocasiones se torna demasiado grande. Hace tiempo había que ir
al cine para ver una película, las opciones eran muy limitadas. El número de
películas en cartelera suele ser reducido (no más de 20). Pero ahora mismo, con
un dispositivo electrónico y un punto de acceso a Internet podemos ver
prácticamente cualquiera de las películas que jamás ha sido publicada. Esta
inmensidad es difícilmente alcanzable, la solución fácil es dejarla al margen y
regresar al amigable mundo de aquello que nos resulta familiar.
Por otro lado, tiendo a elegir algo que ya he visto porque no me hace falta
prestarle el 100% de mi atención. Así puedo estar viendo algo, mientras que
estoy activa en redes sociales, leyendo artículos en Internet y haciendo planes
para el fin de semana. Vivimos en un mundo en el que estamos en un permanente
estado de sobre estimulación sensorial. Hay tantísimas experiencias que vivir
que se tiende a hacerlas a la vez. La generación de los y las Baby
Boomers, suelen tener una pésima opinión de las nuevas generaciones, Milenials, que utilizamos las
tecnologías de la comunicación e información (en adelante TIC's) en todas las
situaciones de la vida. Está mal visto por ejemplo, estar comiendo en un grupo
de personas mientras se utilizan los teléfonos móviles. Sin embargo, nuestras
generaciones no entendemos que la persona que tenemos delante nos está faltando
al respeto por prestarle atención al móvil, todo lo contrario, éste puede ser
incluso una herramienta para enriquecer las conversaciones contrastando datos o
conectando con otras personas que se pueden encontrar en el otro lado del mundo.
¿Tú qué piensas? ¿Te gusta volver a ver pelis
que ya habías visto o prefieres ver cosas nuevas? ¿Cómo crees que afectan
las TIC’s a la hora de relacionarnos con el entorno y vivir nuevas
experiencias?
Por si acaso no estás familiarizada con el término Baby Boomers o Milenials, te dejo otro vídeo del genial Justin Dennis.
Siempre elijo ver una película nueva. Me encanta descubrir nuevas experiencias y sensaciones.
ResponderEliminarEste miércoles fui a ver "La chica danesa", ¿la has visto? no dejes de verla, espectacular. Fotogafía y técnica sublime, muy bien dirigida y sobresalientemente interpretada. Mi siguiente objetivo son "Truman" y "La juventud", y puede que "La habitación".
Si de algo hay que morir, que mejor que morir de cine.
Efectivamente Javi, descubrir cosas nuevas es fenomenal. Como sabes me fascina el cine y la literatura y me encanta descubrir nuevos directores y autores o autoras.
ResponderEliminarEl objetivo de la publicación era diferente, pretendía llamar la atención acerca de la cantidad de posibilidades y la sobreestimulación a la que las personas que vivimos hoy en día estamos sometidas.
Sinceramente, muchas veces me pasa lo mismo que te pasa a ti, estoy indecisa sobre qué película ver y veo las mismas de siempre. Pero cada vez intento ponerme retos a mí misma y ver cosas nuevas, que seguro que disfrutaré y me hará reflexionar. Me encanta leer un libro nuevo o ver una película que no había visto y que me sorprenda, que me haga pensar sobre la vida, que me enganche.
ResponderEliminarRespondiendo a tu otra pregunta, creo que estamos muy familiarizados con el uso del teléfono móvil en grupos, pero hay veces que me incomoda. Por ejemplo, estoy con una amiga las dos solas tomando un café, le estoy contando un problema/dilema personal que tengo, y si mientras se lo cuento solo está pendiente del móvil, me molesto. Se que ella quiere escucharme, pero me transmite sentimientos de indiferencia hacia la conversación que mantenemos. Y en efecto, en reuniones familiares el uso del móvil, vamos, que la abuela ni te vea porque lo tira.