miércoles, 17 de febrero de 2016

Todo a la vez, aquí y ahora

Últimamente me encuentro con que la mayoría de las veces que voy a decidir qué película quiero ver, si estoy cansada, prefiero ponerme alguna de mis películas de ciencia ficción o de superhéroes favoritas. Ya queda todo preparado para un rato de disfrute, tomar un té caliente y desconectar. No me apetece pensar.

Hace poco me he preguntado por qué prefiero ver una película que he visto decenas de veces antes de descubrir una nueva. Se me ocurren algunas respuestas.





La primera tiene que ver con el conservadurismo y la comodidad, mi abuela decía que es mejor "malo conocido que bueno por conocer". Existen cientos de miles de películas en el mundo y aun así sigo poniéndome las mismas. En el momento actual, en el que las opciones son prácticamente ilimitadas resulta mucho más fácil optar por lo que ya conocemos y sabemos que nos gusta. Lo desconocido es ilimitado y adentrarse en ello supone un reto que requiere un esfuerzo que en ocasiones se torna demasiado grande. Hace tiempo había que ir al cine para ver una película, las opciones eran muy limitadas. El número de películas en cartelera suele ser reducido (no más de 20). Pero ahora mismo, con un dispositivo electrónico y un punto de acceso a Internet podemos ver prácticamente cualquiera de las películas que jamás ha sido publicada. Esta inmensidad es difícilmente alcanzable, la solución fácil es dejarla al margen y regresar al amigable mundo de aquello que nos resulta familiar.

Por otro lado, tiendo a elegir algo que ya he visto porque no me hace falta prestarle el 100% de mi atención. Así puedo estar viendo algo, mientras que estoy activa en redes sociales, leyendo artículos en Internet y haciendo planes para el fin de semana. Vivimos en un mundo en el que estamos en un permanente estado de sobre estimulación sensorial. Hay tantísimas experiencias que vivir que se tiende a hacerlas a la vez. La generación de los y las Baby Boomers, suelen tener una pésima opinión de las nuevas generaciones, Milenials, que utilizamos las tecnologías de la comunicación e información (en adelante TIC's) en todas las situaciones de la vida. Está mal visto por ejemplo, estar comiendo en un grupo de personas mientras se utilizan los teléfonos móviles. Sin embargo, nuestras generaciones no entendemos que la persona que tenemos delante nos está faltando al respeto por prestarle atención al móvil, todo lo contrario, éste puede ser incluso una herramienta para enriquecer las conversaciones contrastando datos o conectando con otras personas que se pueden encontrar en el otro lado del mundo.


¿Tú qué piensas? ¿Te gusta volver a ver pelis que ya habías visto o prefieres ver cosas nuevas? ¿Cómo crees que afectan las TIC’s a la hora de relacionarnos con el entorno y vivir nuevas experiencias?

Por si acaso no estás familiarizada con el término Baby Boomers o Milenials, te dejo otro vídeo del genial Justin Dennis. 



3 comentarios:

  1. Siempre elijo ver una película nueva. Me encanta descubrir nuevas experiencias y sensaciones.
    Este miércoles fui a ver "La chica danesa", ¿la has visto? no dejes de verla, espectacular. Fotogafía y técnica sublime, muy bien dirigida y sobresalientemente interpretada. Mi siguiente objetivo son "Truman" y "La juventud", y puede que "La habitación".
    Si de algo hay que morir, que mejor que morir de cine.

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  2. Efectivamente Javi, descubrir cosas nuevas es fenomenal. Como sabes me fascina el cine y la literatura y me encanta descubrir nuevos directores y autores o autoras.
    El objetivo de la publicación era diferente, pretendía llamar la atención acerca de la cantidad de posibilidades y la sobreestimulación a la que las personas que vivimos hoy en día estamos sometidas.

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  3. Sinceramente, muchas veces me pasa lo mismo que te pasa a ti, estoy indecisa sobre qué película ver y veo las mismas de siempre. Pero cada vez intento ponerme retos a mí misma y ver cosas nuevas, que seguro que disfrutaré y me hará reflexionar. Me encanta leer un libro nuevo o ver una película que no había visto y que me sorprenda, que me haga pensar sobre la vida, que me enganche.
    Respondiendo a tu otra pregunta, creo que estamos muy familiarizados con el uso del teléfono móvil en grupos, pero hay veces que me incomoda. Por ejemplo, estoy con una amiga las dos solas tomando un café, le estoy contando un problema/dilema personal que tengo, y si mientras se lo cuento solo está pendiente del móvil, me molesto. Se que ella quiere escucharme, pero me transmite sentimientos de indiferencia hacia la conversación que mantenemos. Y en efecto, en reuniones familiares el uso del móvil, vamos, que la abuela ni te vea porque lo tira.

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