jueves, 28 de abril de 2016

Yo también tengo un sueño.

Una modesta interpretación personal del discurso del Dr. King de 1963, desde la perspectiva de género:

"Imagino un mundo igualitario. Un mundo en el que las personas nazcan bajo el manto de la unidad, en el que todos los seres humanos seamos tratados y juzgados de una manera neutra. Un mundo en el que no exista la discriminación por origen étnico, en el que mujeres y hombres sean tratados de forma parecida, en el que no se discrimine a las personas por su identidad de género u orientación sexual. Un mundo en el que no haya discriminación por motivos culturales o religiosos. Un mundo plural.
Imagino un lugar donde la tolerancia es el uno de los pilares básicos sobre los que se construye la sociedad.


Imagino que todos los niños y niñas del mundo tienen derecho a ir a la escuela y a recibir una educación básica, que ninguno de ellos sea obligado a trabajar.

Imagino niños y niñas jugando con los mismos juguetes. Jugando a asumir las mismas responsabilidades sociales y a aprender roles que no discriminen a nadie.

Imagino un mundo en el que todas las personas tengan derecho a tener un trabajo y un salario digno, donde no exista explotación laboral.

Un lugar donde las personas tengan libertad para expresar su identidad de género e identidad sexual de manera libre y sin temor.

Imagino un mundo en el que los puestos de poder sean ostentados por hombres y mujeres en función de los méritos y no de la identificación sexual.

Imagino calles oscuras y solitarias por las que mujeres (y hombres) puedan caminar sin miedo a ser víctimas de violencia sexual. Un mundo en el que se enseñe a los niños a respetar las decisiones de las mujeres, en el que los hombres sean educados en el respeto. En vez de un mundo en el que se enseña a las mujeres a protegerse de ser violadas. Un mundo en el que no se culpabilice a las víctimas. Donde no importe qué llevaba puesto, donde no importe si la víctima iba sola, donde no importe si había bebido o si conocía a su agresor.

Imagino parejas fundadas en el respeto en las que no quepa la violencia de género.

Imagino clases de educación sexual en las aulas de todo el mundo, en las que se enseñe a las personas a vivir sus sexualidades de manera sana y segura, respetándose a uno mismo y a los demás. Un lugar en el que los medios anticonceptivos y sobre todo los medios de prevención de transmisión de infecciones sexuales estén al alcance de todas las personas.

Imagino un  mundo en el que todas las personas sean libres de vivir su sexualidad como deseen, sin ser objeto de violencia o agresividad hacia su persona, sin temer un estigma social. Donde nadie crea que puede imponer sus deseos sexuales sobre los de las demás personas.

Imagino que las trabajadoras y trabajadores del sexo tengan derecho a asistencia médica gratuita y al cobro de prestaciones por desempleo y enfermedad, imagino que son personas que gozan de los mismos derechos sociales que el resto. Imagino un mundo en el que no haga falta la cobertura de estos derechos porque no existe el comercio sexual. Imagino un lugar en el que ningún ser humano es víctima de explotación sexual, ni de tráfico de personas para dichos fines.

Imagino que le derecho a la interrupción voluntaria del embarazo es garantizado de manera gratuita y segura a todas las mujeres del planeta.

Imagino elecciones en las que todos los hombres, mujeres y personas no binarias tengan derecho a votar y a elegir a sus gobernantes de manera segur, informada y libre.

Imagino medios de comunicación que representen a las personas de manera igualitaria. En el que no se sexualicen los cuerpos de las mujeres. Medios en los que la desnudez sea tratada de manera natural y no como un tabú. En los que la violencia no sea normalizada.

Imagino sociedades paritarias, igualitarias y tolerantes.


Imagino que la Declaración de los Derechos Humanos se convierte en la Carta Magna de todos los países."

1 comentario:

  1. Me apunto a tu mundo, ¡tanto mundo!un mundo plural. Sabias palabras querida compañera.

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